© 2015 por Dipti Suhanda. 

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...Y llovieron flores

09/12/2015

Siempre me ha fascinado el modo en que la cultura Indú refleja constantes de nuestra psicología actual.

O mejor dicho, siempre me ha fascinado como los estudios occidentales sobre la psicología se van acercando cada vez más a lo que el Induismo y el Budismo llevan siglos predicando. Mezclado eso sí, con metáforas, Dioses y fábulas.

 

En esta ocasión os hablo de una historia del libro de Osho "...Y llovieron flores" un libro precioso cargado de lecciones. Lectura muy facilita cargada de mensajes y lecciones.

Primera lección; El Ego.

 

 

 

 

Subhuti era uno de los discípulos de Buda.

Él pudo comprender la potencia del

vacío ‑el punto de vista de que nada existe

excepto en su relación de subjetividad

y objetividad.

Un día, cuando Subhuti estaba sentado bajo un

árbol en un estado de sublime vacío, empezaron

a caer flores a su alrededor.

"Te alabamos por tu discurso sobre el vacío",

le susurraron los dioses.

"Pero yo no he hablado del vacío", dijo Subhuti.

"No has hablado del vacío, no hemos oído el vacío",

respondieron los dioses. "Esto es verdadero vacío".

Y cayeron flores sobre Subhuti como lluvia.

 

 

 

Llueven flores, y continúan lloviendo ‑nunca se detienen. Las flores que llovieron para Subhuti aún siguen lloviendo.

Tú no las puedes ver, no porque no estén cayen­do, sino porque no eres capaz de verlas. La existencia continúa la celebración infinitamen­te, por todos los Budas que han sido, por todos los Bu­das que están siendo, y por todos los Budas que serán, porque para la Existencia no hay pasado, presente y futuro. Es una continuidad. Es eternidad. Sólo existe el ahora, el ahora infinito.

Aún llueven, pero no puedes verlas.

A no ser que caigan sobre ti, no puedes verlas; y cuando las veas cayendo para ti, verás que han estado lloviendo para todos los Budas, para todas las almas iluminadas.

 

Si puedes abandonarte a ti mismo, esas flores pue­den llover esta misma mañana, en este mismo momen­to. Los Dioses siempre están dispuestos. Sus manos siempre están llenas de flores. Simplemente observan y esperan. Cuando alguien se vuelve un Subhuti ‑vacío; cuando alguien está ausente, de pronto empiezan a caer flores.

Éste es uno de los hecho básicos. Sin darse cuenta de ello no hay posibilidad de confianza. Sin ello no hay posibilidad de que alguna vez alcances la Verdad. A no ser que la Totalidad te ayude, no hay posibilidad de que la alcances. ¿Cómo vas a alcanzarla? Y ordina­riamente nuestras mentes piensan justo lo contrario. Pensamos en la Totalidad como en el enemigo, no co­mo el amigo, ‑nunca como la madre. Pensamos en la Totalidad como si la Totalidad estuviera tratando de destruirnos. Miramos a la Totalidad a través de la puerta de la muerte, no a través de la puerta del naci­miento. Pareciera como que la Totalidad está contra ti, luchando contigo, no permitiéndote alcanzar tus metas y propósitos, no permitiéndote tu plenitud. De aquí que continúes haciéndole la guerra continuamente. Y cuanto más luchas, más verdadera te parece tu falsa idea; porque si luchas, tu propia lucha te retorna re­flejada en la Totalidad.

 

                                                            Osho.

 

 

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